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Texturas, color y juegos con pitaya en los ensayos de Pedro Hernández

ARONA

Pitaya o fruta del dragón (pitahaya, en haitiano fruta escamosa) son denominaciones de las especies Hylocereus y Selenicereus, de la familia Cactaceae (cáctus), proveniente de América, ​​ si bien se ha expandido a otras regiones del mundo. En Canarias existen producciones y concretamente las de La Palma vienen dando un juego amplio y sorprendente en manos de Pedro Hernández Castillo, alma máter de El Duende del Fuego, en Los Llanos.

Hernández, conocido y premiado en numerosas ocasiones por su labor en pro de una cocina que lucha frente a alérgenos e intolerancias, está perfeccionando sus exploraciones con esta fruta mágica en helados, postres como mousse y licor. El cocinero palmero utiliza productos ecológicos de cercanía y propone sabores naturales y sin añadidos de azúcares.

"Lo más importante es resaltar que la pitaya se ha recogido madura en la planta; proporciona postres frescos, agradables, al margen de una fuerza cromática espectacular; el sabor natural de la pitaya aún verde es insípida pero madura, como se dijo, ofrece esos matices de sabores tan característicos y agasajadores", afirma este cocinero comprometido con la cocina saludable pero no por ello exenta de sabor.

Cabe recordar que la pitaya ayuda a la creación de glóbulos rojos. El 90 por ciento de la fruta está compuesto de agua y es rica en hierro, calcio y fósforo; también contiene vitaminas B, C y E. Su valor energético es de 210 kJ/100 g.

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