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La vistosidad del plato se realza con la Estrella de Egipto

CAJA_SIETE

Laura López Terrón, alma máter de Mi Jardínse Come (Finca de Gracia, Tacoronte) nos sigue adentrando, con una nueva entrega, en el maravilloso mundo -y con todas las letras- de las flores comestibles y especies botánicas que, además de su belleza y plasticidad en los paisajes, aportan matices y sabores curiosos a los recetarios. Antes de entrar en materia, imprescindible tener en cuenta este manual de buen uso: seguir este ENLACE.

Pentas Lanceolata o Estrella de Egipto una flor digna de considerar en nuestros platos.
La flor de esta semana, nos lleva de viaje al continente africano.

Parece ser que partió de la isla de Madagascar y desde allí se ha ido distribuyendo poco a poco llegando al resto del continente y Oriente. Es en las comunidades más remotas de estos lugares, donde sus hojas y raíces se siguen utilizando para tratar diferentes males, principalmente dadas sus propiedades antibacterianas.

Decenas de pequeñas y perfectas estrellas florales, de diversos colores que van desde el blanco al rojo intenso pasando por diferentes tonos de rosados y violetas. Las flores acampanadas individuales se aglutinan todas ellas en un pompón semi-esférico que da gran vistosidad a la planta.

Cada flor individual se define por un largo cáliz del que salen los brazos de una estrella de cinco puntas. Curiosamente la estrella de cinco puntas cuenta con mucho simbolismo, ya desde la antigüedad, en ciertas culturas, se les ha reconocido como los cinco puntos esenciales del cuerpo humano.

Su delicadeza, estética y simbolismo da pie a que sea deseada por los grandes cocineros. Pues además de aportar vistosidad al plato, esta flor nos regala un ligero aroma, una textura crujiente, la dulzura que se encuentra en el fondo de la flor y un ligero picor y amargor que despierta quizás un poco más nuestros sentidos.

Por tratarse de una flor tan bonita, su uso está más extendido en jardinería, se trata de una planta arbustiva de crecimiento lento. En zonas cálidas se convierte en perenne, mientas que en zonas frías es anual. Es ideal para maceteros pero también para cultivarla directamente en suelo. Recordar que cuantas más flores se cosechen más flores regalará sin parar a lo largo de todo el año.

Esta semana en el centro comercial Meridiano se realizó un evento organizado por la asociación de mujeres de Tenerife con Cáncer de mama Ámate en el que la cocinera Shaila Chulani participó compartiendo saberes y experiencias de la comida consciente, sana y saludable. Hubo un hueco también para hablar de los jardines comestibles y las flores, tuvieron el privilegio de acompañar sus platos.

La flor elegida para acompañar a la ensalada de aguacate, trivariedad de tomates, brotes, semillas… y vinagreta de pitaya sésamo y lima fueron las pentas moradas y rositas. Todo un homenaje a esas luchadoras e incansables mujeres que siguen caminando hacia delante.

Las flores son ese punto intermedio entre la planta y la semilla, son ellas las que nos seducen y nos regalan toda belleza que bien llevada a la mesa no sólo nos alimentan el cuerpo sino también el espíritu ¿flores para qué os quiero? Y ¿cómo no os voy a querer?

Laura López Terrón

FLOW
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