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La nueva normalidad comienza con una nueva privacidad (F. Gallardo)

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Eduardo Riestra, jurista y propietario del hotel Palacio Ico, en Lanzarote, me envía un informe bastante completo de las razones por las cuales Corea se ha erigido en el campeón mundial de la eficacia en el tratamiento de la pandemia Covid-19.

Con el título Apps de monitorización y geolocalización frente a pandemias y el futuro de una nueva privacidad, el autor inicia su análisis con un pensamiento del historiador israelí de moda, Yuval Noah Harari:

“Podemos y debemos disfrutar tanto de la privacidad como de la salud. Podemos elegir proteger nuestra salud y detener la epidemia de coronavirus no instituyendo regímenes de vigilancia totalitaria, sino empoderando a los ciudadanos.”

Sostiene Riestra:

A fecha de redacción de este artículo, mediados de abril, ya podemos tener una idea de quiénes han sido los países más eficaces en la contención de la pandemia, y sin duda Corea del Sur es uno de ellos. Un artículo del New York Times del pasado 10 de abril de 2020, “How South Korea Flattened the Curve” 2, advertía de que las claves habían sido las siguientes:

1.- Actuar rápido antes de que se convierta en una crisis.

Todo lo contrario que en muchos países europeos, y en especial España.

2.- Realizar test masivos y frecuentes desde el primer momento.

Nuestra falta de previsión ha desembocado en un caos general, intentando abastecerse en el mercado internacional de material necesario de prevención.

3.- Rastreo de contactos, aislamiento y vigilancia.

A día de hoy vamos por detrás de otros países europeos que ya están presentando proyectos más sólidos como Alemania, Francia o Reino Unido. En Corea del Sur, se ha realizado un seguimiento de los movimientos de los pacientes utilizando imágenes de cámaras de seguridad, registros de tarjetas de crédito, incluso datos de GPS de sus automóviles y teléfonos móviles.

Como el punto primero es imposible abordarlo a día de hoy, parece que los esfuerzos se están centrando en los dos siguientes puntos.

A continuación se fundamentan los presupuestos de geolocalización de los usuarios en el contexto de su privacidad protegida por el ordenamiento jurídico español y las directivas europeas.

El pasado día 16 de marzo de 2020, la Agencia Española de Protección de Datos nos recordaba que

la normativa en protección de datos de carácter personal sigue vigente a pesar del Estado de Alarma declarado en el RD 463/2020, de 14 de marzo, lo que significa que las empresas debemos seguir cumpliendo con la normativa vigente en materia de protección de datos, esto es, el Reglamento (UE) 2016/679 del Parlamento Europeo y del Consejo de 27 de abril de 2016 (en adelante, RGPD) y la Ley Orgánica 3/2018, de 5 de diciembre, de Protección de Datos Personales y garantía de los derechos digitales.

El mismo Reglamento General de Protección de Datos en su considerando (54) establece que “el tratamiento de categorías especiales de datos personales, sin el consentimiento del interesado, puede ser necesario por razones de interés público en el ámbito de la salud pública. Ese tratamiento debe estar sujeto a medidas adecuadas y específicas a fin de proteger los derechos y libertades de las personas físicas”.

En cualquier caso, se recuerda insistentemente por todo tipo de organismos durante estos días, que el uso de los datos personales deberá hacerse con las garantías suficientes y de manera proporcional a la finalidad que se pretende, como por ejemplo las recomendaciones que acaba de publicar la Comisión Europea el pasado 8 de abril de 2020 bajo el título “el uso de tecnología y datos para combatir y salir de la crisis de COVID-19, en particular en relación con las aplicaciones móviles y el uso de datos de movilidad anónimos”, que más adelante comentaremos.

No podemos olvidar que el derecho a la privacidad está reconocido como un derecho fundamental que como tal, viene regulado en el art 8 de la Carta de Derechos Fundamentales de la Unión Europea , así como en el art 18 de nuestra Constitución.

Un sistema normativo de privacidad noqueado, subraya el autor.

Entre los expertos en privacidad siempre se ha debatido acerca de la dicotomía entre privacidad y seguridad, argumentando que no se trata de un juego de suma cero, si no que ambos derechos deben ser complementarios y nos excluyentes. Sin embargo la mayor parte de los gobiernos no han sido de la misma opinión, y basta recordar las revelaciones de Snowden sobre el espionaje masivo del gobierno de EEUU, que de paso, desveló que todos los gobiernos, con mayor o menor precisión, estaban realizando impunemente tal violación de la privacidad y nuestros datos personales. Sin embargo, tras aquel escándalo nadie ha asumido responsabilidad penal alguna, y nos tememos que esta práctica no solo no ha cesado si no que se habrá perfeccionado, ¿o dejarán las democracias el campo libre al resto de países, como por ejemplo China o Rusia?

Sin embargo, nuestros propios gobiernos no son los únicos que están amenazando nuestro actual sistema de privacidad, sino también las grandes tecnológicas, como, entre otras, las también denominadas GAFA (Google, Amazon, Facebook, Apple), que tratan de eliminar la idea que tenemos de privacidad en el mundo digital, y en parte lo están consiguiendo, teniendo en cuenta que los consumidores prefieren menos precio (o gratis) a cambio de sus datos. Pero ya no son solo las tecnológicas quienes conscientemente amenazan el actual sistema normativo de protección de datos, si no, y esta es la mayor amenaza, los sistemas de Big Data e Inteligencia Artificial que está aplicando el sector tecnológico, porque estos sistemas son inoperativos aplicando nuestro actual sistema de privacidad, porque los sistemas de Inteligencia Artificial se basan en la IMPREDECIBILIDAD, frente a la PREDICIBILIDAD que exigen las normas de protección de datos, es decir, para qué se van a utilizar los datos, por cuánto tiempo, y quiénes los van a utilizar .

Pero ya no son solo nuestros gobiernos y las empresas tecnológicas quienes nos recuerdan diariamente que las normas de protección de datos, en especial la europea, no van con ellos, sino que son los propios ciudadanos quienes con su sobre exposición a las redes sociales no tienen ningún complejo de compartir su vida, y la de sus hijos, con el resto de la humanidad.

Más confinamiento no nos hará libres, asegura con un buen argumentario el abogado.

Sin embargo en estos momento actuales de pandemia y estado de alarma, llama la atención que el debate entre privacidad vs. seguridad podría cambiar por el de privacidad vs. libertad, y esto parece desconcertante, porque el alma de la privacidad, lo que trata de proteger la privacidad no es nada más y nada menos que la propia libertad.

Veamos, estamos actualmente confinados en nuestras casas, según el diccionario de la Real Academia Española.

Confinar:
1. tr. Desterrar a alguien, señalándole una residencia obligatoria. 2. tr. Recluir algo o a alguien dentro de límites.

Confinamiento:
1. m. Acción y efecto de confinar.

2. m. Der. Pena por la que se obliga al condenado a vivir temporalmente, en libertad, en un lugar distinto al de su domicilio.

Las penas de confinamiento se regulaban en el código penal de 1932, sin embargo, el confinamiento actual al que estamos sometidos por decreto nos permite ciertos privilegios, como es el estar encerrados en nuestras propias casas y con video a la carta. Pero lo que es evidente es que estamos siendo privados de una forma radical de nuestra libertad, y sin trámite de audiencia previa. Como todos somos responsables y cívicos, y queremos lo mejor para nuestra sociedad por supuesto que lo acatamos. ¿Pero lo aceptaríamos una segunda vez si la solución de seguimiento y geolocalización, además de los test masivos y recurrentes en la población, siguiendo la línea de Corea del Sur, resultara más efectiva que la pena de confinamiento?

Bien, y ¿qué nos dice sobre las apps de monitorización y geolocalización?

Parece que la respuesta actualmente es que no sería inasumible un segundo confinamiento, visto todos los proyectos que están en marcha en todo el mundo, como la alianza de Google y Apple para desarrollar tecnología de seguimiento de contactos del Covid 19, aclarando de antemano que respetarán la privacidad y se basará en el consentimiento voluntario, así como otros proyectos en Europa para desarrollar Apps de trazabilidad y geolocalización, como el “StopCovid” de Francia, “Corona” de Alemania, o proyectos como el Pan-European Privacy-Preserving Proximity Tracing (PEPP-PT), que han desarrollado una tecnología de seguimiento y geolocalización para prevenir la expansión del Covid-19 garantizando la anonimización y encriptación de la información, además, también se han sumado la Comisión Europea que en su último informe, que ya adelantamos al inicio de este artículo, “el uso de tecnología y datos para combatir y salir de la crisis de COVID-19, en particular en relación con las aplicaciones móviles y el uso de datos de movilidad anónimos”, viene a reforzar la confianza en la efectividad de estas aplicaciones móviles para la prevención del desarrollo de la pandemia, y las cuales, según dicho informe, deben basarse en:

“(i) informar y asesorar a los ciudadanos y facilitar la organización del seguimiento médico de las personas con síntomas, a menudo combinado con un cuestionario de autodiagnóstico; (ii) advertir a las personas que han estado cerca de una persona infectada para interrumpir las cadenas de infección y prevenir el resurgimiento de infecciones en la fase de reapertura; y (iii) monitoreo y aplicación de la cuarentena de personas infectadas, posiblemente combinado con características que evalúan su estado de salud durante el período de cuarentena”.

Respecto a la privacidad y protección de datos, el informe de la Comisión Europea recuerda las obligaciones legales de:

Preservar el principio de minimización de datos, las autoridades de salud pública y las instituciones de investigación deben procesar los datos personales solo cuando sea adecuado, relevante y limitado a lo que sea necesario, y deben aplicar salvaguardas apropiadas, como seudonimización, agregación, cifrado y descentralización.

Aplicar medidas de ciberseguridad y seguridad de datos que son esenciales para proteger la disponibilidad, la autenticidad, la integridad y la confidencialidad de los datos.

Lógicamente, la efectividad de estas Apps con el objeto de informar, prevenir, y monitorizar dependerá de:

(i) Cuántas personas se las instalarán y el uso que hagan de las mismas, porque recordemos que en principio, como han anunciado, el uso de esas Apps será voluntario, aunque de momento, porque veremos cómo evoluciona la situación.

(ii) De la transmisión de datos entre estados, de nada vale si, por ejemplo, un alemán que ha estado de viaje en Madrid da positivo, y no se informa por ejemplo al hotel en el que estuvo alojado, para que tomen las medidas oportunas, así como tampoco a la gente que ha estado en contacto con el infectado, restaurantes, establecimientos, negocios, etc. Al menos a nivel europeo parece que se puede coordinar, y de hecho el informe de la Comisión antes citado anima a ello a través de un proyecto Paneuropeo denominado “pan-European approach for COVID-19 mobile applications” .

Debemos confiar en este tipo de iniciativas, sin embargo, si el proyecto se limita a Europa, nos podemos encontrar con el mismo problema, con ciudadanos que vienen de otros países no comunitarios y puede que no estén controlados, salvo que cerremos las fronteras, que no es la solución deseada. Por eso iniciativas como la de Google y Apple, son esperanzadoras porque sólo ellos, a fecha de 1 de marzo de 2020, acaparan el 99,29% de los sistemas operativos de los móviles en todo el mundo, y no hará falta descargarse la aplicación porque la van a instalar automáticamente a través de las actualizaciones. La Comisión Europea recuerda que tales Apps tienen que desaparecer en cuanto se contenga la pandemia, pero Google y Apple harán lo posible con todo tipo de incentivos para mantenerla, o sustituirla por otras más sofisticadas, porque no querrán dejar escapar la oportunidad de liderar el futuro y prometedor mercado de la salud, que no olvidemos nos hará vivir más y mejor. Es una realidad que en el momento que actúe el Big Data y la Inteligencia Artificial con todos los datos de salud de la población, el avance en la cura de enfermedades será exponencial porque se basará en una medicina hiperpersonalizada determinada por un algoritmo. Se trata de la medicina del futuro. La denominada “Medicina de las 4P”: una medicina personalizada, predictiva, preventiva y participativa.

Con este tipo de Apps de monitorización para prevención del Covid-19 no podemos estar más de acuerdo, pero tengamos en cuenta que en el siguiente paso nos advertirán de que el seguimiento deberá ser continuo en el tiempo para evitar una nueva pandemia, y recordemos, que todavía no hemos vivido con toda su crudeza las consecuencias económicas de lo que estamos actualmente sufriendo, porque cuanto más dura sea la crisis más vamos a ceder en nuestros derechos de privacidad para intentar salir a flote cuanto antes. ¿Pero son realmente estos derechos de privacidad inmutables?

La pandemia actual es un acelerador de cambios, anticipa Eduardo Riestra.

Las Apps de información, prevención, y monitoreo como las que son objeto de este artículo, y su eficacia pueden ser la demostración de la necesidad de acelerar la digitalización en todos los niveles y así evitar las escenas de improvisación de estos días, empezando por la improvisación de nuestros gobernantes, nacionales y autonómicos. El teletrabajo, ha sido descubierto prácticamente a la fuerza por toda la población, lo que generará nuevas relaciones laborales y sociales, la enseñanza, en particular la universitaria descubre que no es necesario tantas clases presenciales, se acelerará también la robotización e Inteligencia Artificial, porque no querremos que el sistema productivo y económico se paralice de nuevo ante otra pandemia más letal, y acabemos de un plumazo con el estado de bienestar.

No olvidemos que antes de iniciarse la pandemia estábamos ya asistiendo, sin sobresaltos, a un cambio social, político, económico y cultural que no habíamos vivido desde la ilustración, que es cuando se construyeron las bases ideológicas de lo que luego fue la revolución industrial. Ahora estamos en ese momento, la reformulación de nuestros actuales dogmas sociales y políticos serán inevitables, un ejemplo, nuestra idea misma de democracia, se tendrá que reformular, recordemos el escándalo de Cambridge Analítica13, como de una manera tan sencilla se puede manipular el voto de los ciudadanos en campañas electorales, como la de EEUU en 2016, y ya hace de ello cuatro años, es decir la manipulación será cada vez más sutil y sofisticada; no servirán las leyes para evitarla, porque no olvidemos que somos seres vivos con una biología diseñada por millones de años de evolución que tomamos decisiones en función de la percepción de nuestros sentidos, que nosotros mismos ni siquiera entendemos porque en gran medida no son racionales, y por eso preferimos candidatos para gobernarnos con buena imagen frente a uno con un buen currículum, y sería absurdo prohibir que se presenten candidatos atractivos. No hay duda de que las normas contra la manipulación deben aplicarse ahora con contundencia, pero que seamos conscientes de que en un futuro próximo tales normas caerán en el vacío.

En cuanto a la privacidad, pasa lo mismo, y a pesar de ser un ferviente defensor, nuestras normas de protección de datos no encajarán con el funcionamiento de la Inteligencia Artificial, como ya expliqué más arriba, y ésta no va a parar. Hay que repensar cómo será la privacidad, porque no queremos que desaparezca, frente a muchos tecnólogos que la dan por desahuciada. Ya no nos importa tanto que nos observe nuestro móvil, que ya lo hace, incluso cuando nos acompaña al baño, pero sí nos importa, como animales sociales evolucionados, la percepción que pueden tener de nosotros los de nuestra misma especie, quizás con ellos, y sólo con ellos, será con quienes habrá que seguir preservando nuestra intimidad. Es solo una idea.

En conclusión, firma el autor de este informe con fecha de 15 de abril de 2020,

Nuestro actual sistema normativo de protección de datos está siendo continuamente bombardeado por nuestros propios gobiernos con el espionaje masivo, por las tecnológicas con sus prácticas, por el mismo desarrollo de la Inteligencia Artificial porque es incompatible con tales normas, por los mismos ciudadanos con su actitud en la Red, por eso ahora, ante la pandemia y sus consecuencias económicas, debemos ser flexibles y darle la oportunidad a la tecnología (en general) que es lo único que nos puede ayudar en esta situación, porque no tendremos más remedio que redefinir qué tipo de privacidad queremos... o necesitamos.

Y, como en todo informe docto, anota a pie de página las referencias necesarias:

https://www.ft.com/content/19d90308-6858-11ea-a3c9-1fe6fedcca75

 

Carta de Derechos Fundamentales de la Unión Europea: Artículo 8: Protección de datos de carácter personal: 1. Toda persona tiene derecho a la protección de los datos de carácter personal que le conciernan. 2. Estos datos se tratarán de modo leal, para fines concretos y sobre la base del consentimiento de la persona afectada o en virtud de otro fundamento legítimo previsto por la ley. Toda persona tiene derecho a acceder a los datos recogidos que le conciernan y a obtener su rectificación. 3. El respeto de estas normas estará sujeto al control de una autoridad independiente.

Constitución española. Artículo 18. Se garantiza el derecho al honor, a la intimidad personal y familiar y a la propia imagen. El domicilio es inviolable. Ninguna entrada o registro podrá hacerse en él sin consentimiento del titular o resolución judicial, salvo en caso de flagrante delito.

Artículo 5 Reglamento General de Protección de Datos. Principios relativos al tratamiento: 1. Los datos personales serán: b) recogidos con fines determinados, explícitos y legítimos, y no serán tratados ulteriormente de manera incompatible con dichos fines.

https://www.apple.com/es/newsroom/2020/04/apple-and-google-partner-on-covid-19-contact- tracing-technology/

https://techcrunch.com/2020/04/08/france-is-officially-working-on-stop-covid-contact-tracing-app/?guccounter=1

https://www.reuters.com/article/us-health-coronavirus-germany-tech/germany-launches- smartwatch-app-to-monitor-coronavirus-spread-idUSKBN21P1SS

https://www.pepp-pt.org/
https://ec.europa.eu/commission/presscorner/detail/en/ip_20_626 12 https://gs.statcounter.com/os-market-share/mobile/worldwide
https://www.bbc.com/mundo/noticias-43472797

Con todo este aluvión de datos y argumentos correctamente hilvanados sobran más explicaciones. Uno de los cambios que provocará la actual coyuntura de crisis sanitaria y económica, visto lo visto en Corea, afectará a nuestra tradición cristiana de la intimidad y el derecho a la privacidad. El “que no vea tu mano derecha lo que hace tu mano izquierda” declinará en nuestro sistema de valores para proyectar un modo de vida más transparente donde las redes sociales serán el punto de encuentro de nuestra identidad personal y de la personalidad que transmitimos a los demás.

Fernando Gallardo

Periodista, conferenciante y crítico de hoteles de "El País"

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