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Flor de cebolla, un punto más de intensidad a nuestros platos

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Primavera es tiempo de florecer, como lo hace la cebolla en este momento del año. Ocupémonos hoy de la flor de cebolla, una preciosa y perfecta esfera conformadas por cientos de flores individuales cada una de ellas cargadas con mucho más que sabor.

Si hay una flor de hortaliza que sorprende y de la que se disfruta mucho más que de la propia planta esa es la flor de las cebollas Allium cepa. Las flores de cebolla, como las del puerro, los ajos, las charlotas, cebolletas o cebollinos, son plantas bianuales, lo que quiere decir que el primer año se desarrolla la planta (en este caso la base del tallo y las hojas) y el segundo año, se produce la flor de la que, una vez polinizadas, darán lugar a las semillas.

Tal vez la magia de esperar un segundo año por la flor, hace que ese misterio de la vida lo haga un producto más delicioso.

Su origen se establece entre Asia y Oriente. Se constata que ya desde los tiempos prehistóricos, las variedades más primitivas formaban parte de la dieta de nuestros ancestros que no sólo la consumían como alimento sino también como medicina. Por dar alguna fecha, parece ser que su cultivo tiene ya más de 5000 años de historia.

Luego además de comernos los bulbos y las hojas, también podemos aprovechar las flores de las cebollas para aportar un punto más de intensidad a nuestros platos con un punto de dulzura característico de la planta. El aroma es ligero y la textura es crocante y acuosa en fresco, mientras que cocinada se atenúa.

En cuanto a sus usos y aplicaciones, pasaría a remplazar esa cebolla fresca que podemos colocar en un plato por unas flores espolvoreadas ya sea en fresco pero también, encurtidas o maceradas en vinagre, salteadas, asadas al horno o hasta guisadas. Resalta el carácter de un queso cremoso, ya sea más fresco o el de un queso azul, al que le pueden llover flores y acentuar todavía más sus matices. La salsa de soja, la salvia el vinagre balsámico o unas setas son algunos de los grandes lazos que esta flor establece.

Recuerdo el desayuno de mi abuelo cuando tan solo era una niña, en la mesa nunca faltaba cebolla cruda con un vasito de vino. Luego ya el resto de lo que hubiese que comer. Entre lo que se comía de la cebolla, están las propiedades como antiinflamatoria, antioxidantes y anticancerígenas.

La cebollas contienen colágenos que nos cuidan del pelo y de la piel. Nos aportan vitamina C, Calcio, Hierro y Magnesio entre otros. Y como siempre, recordar que en las flores se concentran mayores proporciones de sus beneficios que en el resto de la planta.

Una semana más, flores que nos aportan sabor, textura, color y salud, mucha salud. ¿Flores para qué os quiero? Y es que ¿cómo no os voy a querer?

Laura López Terrón

*"Las flores tienen el poder de despertar, en aquel que las admira, su verdadera naturaleza". E. Tolle

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