COCHINO_NEGRO

Hay muchas cebollas... ¡pero como la de Guayonge!

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Es uno de los emblemas de de esta zona de la Isla: la cebolla de la zona de Guayonge. Se considera entre las más dulces y de mejor picor, e ideal para mejorar elaboraciones culinarias, incluso mermelada.

Un género, sin duda, que ha conquistado un lugar emblemático entre la materia prima del terruño canario. Esta cebolla se caracteriza por su color rojo-púrpura con 3 ó 4 centros en su interior y con forma globosa ("achatada") o turbinaza ("apirulada"). Se cultiva en el municipio de Tacoronte entre los 200 y 400 metros sobre el nivel del mar.

Es una variedad de verano que se puede encontrar en su estado óptimo desde mayo a julio en nuestros mercados. Conservada en lugar seco y condiciones adecuadas puede durar de dos a tres meses más. También durante algunos meses podrá encontrar en los mercados el cebollino, ideal para todo tipo de ensaladas.

Tiene el mayor dulzor de los varietales de la isla, un alto contenido en sodio y magnesio y se ha estudiado que su plantación fuera de la zona tacorontera puede alterar sus principales características organolépticas.

Apreciada por los restauradores de la isla, se utiliza tanto para la elaboración de platos de cocina tradicional como de diseño. Es la más dulce y de mejor picor que se puede encontrar en el mercado. Ideal para mejorar cualquier plato.

Su historia en el municipio se remonta a principios del siglo XX, cuando fue introducida por Antonio Domínguez, padre del pintor Oscar Domínguez y dueño de la finca de Guayonge; de ahí su denominación característica. Los bulbos originales procedían de una variedad del sur de Europa, pero debido a la selección de los agricultores y el paso de los años ha surgido un varietal exclusivo en la zona de Tacoronte.

Esta cebolla es ideal para su consumo en fresco, pero atrévase a incluirla en la elaboración de pescados y carnes, pasta fresca, sopas frías, mermeladas... La cebolla de Guayonge se ha convertido en un producto preferencial para aquellos consumidores que conocen sus excelentes cualidades.

El ciclo reproductivo completo es de 2 años. Las cebollas se deben recoger cuando entre el 50 y 80% de las plantas se encuentran postradas; de esta forma la piel es de mejor calidad y se evita una brotación temprana.

La siembra suele hacerse en el suelo en pocetas o canteros e incluso en cajas, entre los meses de noviembre y diciembre. El trasplante se suele realizar 8-10 semanas después de la siembra. Las siembras más tardías también son viables (enero y febrero) aunque la cosecha puede ser menor, pues los bulbos se quedan algo más pequeños.

Desde la plantación hasta la recolección pasan, aproximadamente, unos tres meses o tres meses y medio. El bulbo va aumentando su tamaño desde que se produce el máximo foliar y hasta la cosecha.

Se arrancan y se dejan curándose (secándose) en el terreno. El curado puede variar desde días hasta varias semanas. Es fundamental que se realice, pues los bulbos que no se han curado suficientemente se pudren y brotan antes. Para venderlas se les cortan las hojas o se enristran.

FLOW
CARTANET
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