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Menta chocolate, frescura característica que invade el paladar

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Traer a la palestra una menta significa irse a una familia aromática con cientos de variedades con sabores muy diferentes, dado que dicha familia agrupa a especies como la lavanda, romero, tomillo, la salvia, o la mejorana. Si nos centramos dentro de las mentes, algunas variedades conocidas y frecuentes en los más comunes jardines aromáticos son la hierba huerto, toronjil, menta piperita. También existen otras más exóticas como la menta piña, menta naranja, menta japonesa o como la que nos ocupa en el día de hoy, la menta chocolate.

Lo primero a decir es que se trata de un híbrido de dos especies menta piperita con menta naranja y que no produce flores. El nombre de menta chocolate le viene ya que, tanto en su aroma, como en su sabor nos recuerda al chocolate. De hecho, la frescura balsámica inicial que invade el paladar termina dejando unas notas que nos pueden recordar al cacao y a la vainilla. Su sabor es tan característico que nuestra mente rápidamente viaja a los bien conocidos por todos After Eight, famosa marca que llevó al estrellato en los años ‘60 a ese perfecto maridaje de menta y chocolate.

Es una menta que tanto su frescura como sus matices avainillados y a cacao nos permiten hoy, abrir una paleta de combinaciones infinita. Nos podemos servir de sus hojas tanto frescas como secas como saborizante de agüitas, azúcares, chocolates, jaleas, en helados y postres a los que busquemos potenciar con su sabor. La cocina iraní se sirve de sus hojas para la cocina salada, recuerdo una receta de un paté de pimientos con menta chocolate que se convertían en una fiesta para el paladar. Ayoze Quintero tiene entre su recetario un canelón de aguacate y manzana asada en el cual se servía de la menta chocolate como catalizador del conjunto de sabores. Si seguimos caminos menos convencionales, nos podemos servir de la menta chocolate para acompañar carnes rojas, un queso azul, remolacha roja, unas setas en la parrilla o hasta poner un punto balsámico en un curry verde.

Históricamente se ha servido de la menta como planta digestiva y como refrescante en la boca. Su aroma es tal que no habrá insecto que se acerque a uno si nos frotamos un ramillete a nuestro cuerpo. Dado su potente sabor, es importante medir sus cantidades ya que en exceso, podemos tener la impresión de comernos un perfume o un jabón.

Cada vez estamos más convencidos que los aromas en cocina nos aportan, en su justa medida, explosiones de sabor que, al mismo tiempo, velan por nuestra salud. En estos tiempos que por veces pueden ser, difíciles de digerir, poner en nuestra cocina toda la potencia de las plantas aromáticas nos permitirá crear nuevas de manera muy sencilla nuevas sensaciones en nuestro paladar. Una semana más flores, aromáticas, yerbajos y todo lo que la naturaleza nos ponga por delante ¿flores y aromáticas, para qué os quiero? y es que ¿cómo no os voy a querer?

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