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Un nuevo turismo sin cables (artículo Fernando Gallardo)

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*Fernando Gallardo, crítico de hoteles del periódico "El País", escritor y coferenciante continúa con el artículo semanal de su cosecha afín a los complejos hoteleros, el turismo y la gastronomía, en una nueva entrega dentro de "Turismo y futuro". Huleymantel agradece nuevamente al analista (muchas veces en clave futurista) de estos campos este honor para la sección de Opinión del Grupo AtlánticoHoy.

Mientras unos lanzan proclamas al aire y consideran vergonzoso el acortamiento de distancias entre los seres humanos —la vergüenza de volar, que dicen—, otros se afanan investigando e innovando propuestas tecnológicas para hacer más eficiente, próspera, justa y sostenible la industria del turismo y los viajes.

La última propuesta científica de la Universidad de Florida Central se base en la perovskita, un material con el que se lleva trabajando desde hace una década en la fabricación de células fotovoltaicas más eficientes y baratas que las actuales de silicio con las que producir una electricidad más sostenible que la originada por los combustibles fósiles. Este compuesto procede de un mineral descubierto en 1839 en los Urales por Gustav Rose, bautizado después como perovskita en honor al geólogo ruso Lev Perovski (1792-1856).

Una de las principales cualidades de este material es su composición híbrida, con iones orgánicos e inorgánicos, que absorbe bien la luz y se comporta como un magnífico conductor y sale más barato y fácil de fabricar que el silicio. Basta con que se mezclen dos sales —yoduro de plomo y yoduro de metilamonio— sobre una delgada placa de vidrio y se caliente a 100 grados centígrados durante una hora. En 2016, el Foro Económico Mundial lo situó entre las 10 tecnologías emergentes con más futuro, pese a que todavía quedan muchos aspectos que resolver para su comercialización, como su comportamiento frente a la humedad, las temperaturas exteriores cambiantes y la oxidación del oxígeno atmosférico.

Lo más promisorio de la perovskita es justo lo que puede salir algún día de los laboratorios de la mencionada University of Central Florida, a cargo del científico Jayan Thomas, anuncia cercana la comercialización de este compuesto en spray, de modo que se pudieran rociar paredes y cristaleras en edificios para captar a bajo precio la energía del sol. Esta idea sería tremendamente disruptiva para la industria turística, ya que haría inmediatamente más sostenibles a los hoteles ya construidos, sin necesidad de grandes inversiones en panelaciones fotovoltaicas a veces inabordables por su alto coste y su necesidad de grandes superficies de exposición a la luz.

Pensemos también en otras aplicaciones de la perovskita como el tintado de los automóviles y los aviones, que los aproximaría al ideal del carbono cero. O los dispositivos móviles que, en lugar de estar protegidos por carcasas de cuero o plástico, podrían utilizarse envueltos en un celofán pulverizado por perovskita, ahorrándonos el estrés de andar con los cables y enchufes para cargarlos. O, más desafiante aún, todos esos futuros sensores que llevaremos encima, conectados en el Internet de las Cosas, para monitorizar nuestros hábitos, facilitar nuestros actos y aumentarnos como personas. Me refiero a zapatos lustrados con perovskita, ropa inteligente y autolimpiable, implantes corporales conectados a la nube digital, sensores ortopédicos y bots médicos guiados desde el hospital… Tantas ideas como uno pueda alumbrar desde el simple clic sobre el botón de un aerosol.

Fernando Gallardo

FLOW

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