Taste 1973, oleaje gustativo en el Sur

CAJA_SIETE

Una cocina vanguardista de inspiración guanche, implicada en la investigación neurocientífica y la psicología Diego Schattenhofer, después de esfuerzo, dedicación y, cómo no, gracias a un talento y a una voluntad de trabajo férreas, ha hecho realidad un cencepto, 1973 Taste (Villa Cortés) en el que ha apostado sin pestañear el empresario Axel Gassmann, propietario del hotel de Playa de las Américas en el que está emplazado este buque insignia de la cocina de Tenerife de Canarias.

La secuencia de especialidades de bocado en el espacio culinario del Villa Cortés deja bien a las claras el carácter y senda gustativa de un chef que siempre ha liderado a cocineros prestigiosos de la escena canaria, caso de los hermanos Jorge y Adrián Bosch, Eduardo Domínguez de León o Diego Maderna.

 

El nombre responde a que en 1973 fue el año en el que se inauguró el viejo hotel Europe, donde se asienta el actual complejo. Todo un homenaje a aquellos tiempos. Con casi 18 años en Canarias, el chef argentino Diego Schattenhofer asume este reto en el hotel en el que ejerce como chef ejecutivo desde hace casi 12, con el proyecto en el que lleva trabajando dos años: 1973 Taste. Schattenhofer no perdido un ápice de la ilusión y voluntad de formarse y de querer aprender de los mejores del mundo.

Se ha impregnado de muchos grandes, caso del chef catalán afincado en Argentina, Joan Coll, así como Pablo Massey o Francis Mallman, también en su país. Ya en España ha asimilado de primeros espadas como Martín Berasategui, Francis Paniego, Juan Pablo de Felipe o Paco Pérez.

Exacto mimético de papas bonitas antiguas (cherne, en realidad), que Schattenhofer y su equipo preparan junto al blini de pejeperro encurtido con caviar osetra.

Aún más: esférico de papas bonitas antiguas; y proseguir con el ceviche de gamba canaria; y el tartare de atún, salicornia y códium. El Atlántico deslumbra a los invitados con el tartar de calamar con esférico de mojo verde hervido; el arroz marino con ortiguilla, anchoas Nardín y morillas; y la gustosa palometa roja de las costas canarias con borrallera de batata a la brasa.

Pasta corta con mantequilla y láminas de trufa magnatum recién rallada en los platos, precedió a la tercera de las presentaciones en directo en la cocina, el helado de queso de cabra artesana con tomate ecológico y bizcocho de cilantro. “Maultaschen” bávaros de hígado con su caldo meloso; los “callos” de mojo de pimienta palmera; y el pan bao de carne de cochino negro embarrado.

El gran final dulce: bombón de chocolate de Baileys; tarta sacher; snickers; tarta de manzana y tarta de fruta de la pasión.

 

Actualmente, Diego Schattenhoffer trabaja transversalmente con un grupo multidisciplinar integrado por historiadores, antropólogos, neurocientíficos y psicólogos, quiere ser el gran referente gastronómico en la isla, el archipiélago y España en general, con una culinaria de inspiración guanche (la vajilla se ha creado específicamente partiendo de la arqueología de aquel pueblo; se ha buceado en sus costumbres gastronómicas…) que, desde presupuestos técnicos de afilada vanguardia, fluye en la investigación neurocientífica (exploración de la genómica de los sabores) y se presenta a partir de un avanzado trabajo psicológico entre la sala y el comensal.

 

Una propuesta única en su género que cuenta con los avales de distintas universidades de Canarias, la península y Suecia.

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