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Sensores para el diálogo en la habitación

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*Fernando Gallardo, crítico de hoteles del periódico "El País", escritor y coferenciante continúa con el artículo semanal de su cosecha afín a los complejos hoteleros, el turismo y la gastronomía, en una nueva entrega dentro de "Turismo y futuro". Huleymantel agradece nuevamente al analista (muchas veces en clave futurista) de estos campos este honor para la sección de Opinión del Grupo AtlánticoHoy.

Ojipláticos se quedan a veces los asistentes a mis seminarios cuando menciono la comodidad para el huésped de un hotel que supondría el diálogo entre el colchón y las sábanas mientras descansa. Es difícil imaginarse a dos objetos de lencería —o tres, si incluimos al pijama— manteniendo una conversación sobre la temperatura de quien se cubre con ellos durante las horas nocturnas a fin de proporcionar las condiciones idóneas para su descanso. Pero estoy seguro de que será muy factible hacerlo al fin de la próxima década, cuando la tecnología que sostiene el denominado Internet de las Cosas permita la interacción inteligente de los sensores en nuestro entorno vital.

Sigilosamente constatamos una explosión sin precedentes en la implantación de todo tipo de sensores conectados al Internet de las Cosas (IoT, en su traducción al inglés) integrados en nuestros dispositivos y entornos durante estos dos últimos años. Un automóvil corriente, por ejemplo, lleva ya incorporados unos 70 sensores cuya finalidad es hacer más cómoda y segura la conducción mediante la optimización del consumo de combustible, las emisiones de gases y la eficiencia del motor. Algunos expertos vaticinan que los dispositivos conectados ascenderán a más de 500.000 millones para el año 2030. Sí, unos 65 sensores por cada habitante de nuestro planeta.

Hasta ahora, los costes y limitaciones tecnológicas que supone la carga continua de los dispositivos han sido un obstáculo importante para la adopción masiva de dichos sensores. Y otro factor limitante ha sido también el acaparamiento del espectro electromagnético que tamaño parque exige, con los consiguientes retrasos en la regulación de su uso y apropiación de frecuencias.

De ahí que la iniciativa de la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) estadounidense en conceder autorización para el suministro de energía inalámbrica a los sensores que componen el ecosistema logístico de la cadena de almacenes Walmart representa un salto de gigante en la garantía de que este Internet de las Cosas funcionará a toda potencia. La tecnología Cota del proveedor de servicios Ossia asegura la denominada ‘carga por goteo’ con una radiofrecuencia (RF) de transmisiones a distancias superiores a los 5 metros, ideal para la logística de gestión de inventario de Walmart. Esta tecnología permite la carga de decenas de dispositivos móviles incluso a través de las paredes, en espacios abarrotados, como oficinas, espacios de ocio y los propios grandes almacenes de la marca.

Esta aprobación regulatoria de la nueva tecnología de carga inalámbrica contribuirá, sin duda, a la integración masiva de los dispositivos que permitirán la monitorización de millones de objetos y personas con el objetivo de digitalización y transformación de las cadenas de suministro en el futuro. Un futuro más automático y universal que será conocido como el Internet del Todo.

Fernando Gallardo

FLOW

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