HEINEKEN

¡Sal! ¡Morejo! (relato costumbrista)

CAJA_SIETE

Vaya si respira preocupación generalizada por esas noticias siempre poco halagüeñas que llegan sobre el cambio climático, y a Doña Josefa eso le chafa el ánimo, que no quiere el mal de esta su tierra canaria ni que se le revire la naturaleza a sus nietos y a futuras generaciones de isleños, a ver si en unos añitos no va ni a caernos un mísero copo de nieve en el Teide, por decir.

Es un asunto bien serio este, pero yo, para aligerar los grumos trágicos acerca de tal fenómeno incomestible me pego mi gracia, a ver qué tal.

-¡Ño, cristiana!, que como el panorama siga así, a la "barasa", así conocido el cebollino de El Hierro, la van a tener que llamar directamente "brasa". Es que hasta a los girasoles les va a salir tortícolis, y las pipas, ya tostadas, sentarán mal a la barriga.

La buena señora sonríe lánguida y sigue la corriente.-Sí, y en vez de comernos el escaldón, el escaldón del tiempo se nos va a comer a nosotros.

Salta Don Nicomedes, que adivina por dónde van los tiros y se pasa la toballa por los sudores, aún en invierno, y farfulla- Mire comadre, que a este ritmo el cochino negro va a ser más bien cochino tizo, y de la calufa o las "trompas" de agua que se nos van a meter en épocas, el conejo salmorejo va a ser ¡sal! ¡morejo!

No entiendo, la verdad, el juego de palabras del caballero, pero parece que a Doña Josefa le ha convencido el gusanillo de echar unas bromas, mientras prepara un platito para picar con queso curado, unos orejones de albaricoque y vinito de Vilaflor.

-Verá don, y si no al tiempo, que los pollitos, en vez de tomateros, van a ser hipertensos, como servidora, y los huevitos van a resultar fritos en el mismo patio, no digamos los de codorniz.

-Y los ojos se les van a quedar a los bichos como clacas, apostilla el veterano talabartero de Icod.-Sí, leche, que no va a haber que echar más leña al fuego, como reza el dicho, que con un ratito al sol se podrán desecar hasta los higos picos; y el arroz amarillo, en vez de eso, va a ponerse caldoso, como está últimamente la calor- apunto al sesudo debate.

Se persigna Doña Josefa, a quien le retorna la preocupación ante el futuro.

-Caray, no falta nada para que seamos nosotros chicharros, y no precisamente los pejes.

-¡Chicharrones! ¡es en eso en lo que nos van a convertir!-proclama Don Gregorio, que está dale que te pego hoy con cosas del cochino.- La gente humana nos vamos a asar al espeto, ya verá como así.

-Esto es muy serio Greñamillo.

-Muy serio, Doña Josefa...

Del libro “Las andanzas de Doña Josefa y Greñamillo” de Francisco Belín

FLOW
CARTANET
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