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Marketing Gastronómico o la habilidad de generar emociones (Claudio Ponce)

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Cuando alguien piensa en Marketing Gastronómico es probable que se imagine un cartel publicitario, un anuncio en una revista o un post en las redes sociales. También se lo podría relacionar con el diseño de una carta, la decoración o con ciertos protocolos de actuación hacia el cliente, entre otras posibles acciones.

La verdad es que todas son ciertas pero con eso no nos basta. El marketing gastronómico se puede entender como el conjunto de acciones que se realizan en un establecimiento para conseguir objetivos tan importantes como la rentabilidad, el crecimiento constante y el reconocimiento del negocio. Para poder desarrollar todas estas acciones se necesita una lógica en común que articule dichas acciones hacia estos objetivos específicos. De lo contrario nuestro éxito y el futuro del negocio quedarán al azar.

La primera condición para desarrollar un plan de marketing gastronómico es desarrollar una estrategia… Sin estrategia el marketing suele fallar.

El desarrollo de esta estrategia requiere de dos pasos, muy simples pero esenciales. El primer paso tiene que ver con el desarrollo de la mejor característica del establecimiento, ¿en qué puedo ser el mejor? ¿por qué me caracterizo? Esto requiere trabajar la marca de identificación o branding del establecimiento que me va a permitir diferenciarme de otros negocios. El desarrollo de esta característica debe ir relacionada, lógicamente, con los aspectos que más valora la clientela que quiero captar y/o fidelizar.

De este modo, tratando de ser excelente en un determinado rasgo, trabajaré, por ejemplo, el trato al cliente o la innovación de los platos, la presentación del menú, la decoración o la mejor relación calidad/el precio. Se trata, en definitiva, de entresacar la característica que me represente y me diferencie de mi competencia por la forma en cómo la aplico y cómo me la valoran.

Una vez alcanzado este primer objetivo, el segundo paso requiere trabajar en la importancia de los detalles. Sabiendo quién soy y a quién le vendo y la forma en que lo hago, se trata de profundizar en aquellos detalles imperceptibles que nos hacen únicos como establecimiento y para ello el neuromarketing y los protocolos estratégicos pre-establecidos resultan vitales.

¿De qué forma presento una mesa o doblo una servilleta?, ¿por qué un cuadro determinado está en ese sitio?, ¿qué efectos tendría esta música y a este volumen?, ¿es importante disponer de una carta complementaria que ponga platos o tapas del día?, ¿y desarrollar un protocolo estratégico para que el camarero lo aplique en momentos determinados?, ¿solo comida sana?, ¿Instagram, Facebook o YouTube? … entre otras miles de características o detalles, siempre orientados hacia un objetivo determinado.

Solo un trabajo minucioso sobre las sensaciones que genera nuestro establecimiento nos permitirá fidelizar una clientela cada vez más exigente con la experiencia vivida.

Podremos incorporar la importancia de los detalles en el momento en que consideremos el valor de las emociones que somos capaces de generar. El marketing gastronómico dispone de herramientas para posicionar sólidamente nuestro negocio en un mercado tan dinámico como el gastronómico. En nuestra mano está conocerlas y utilizarlas.

Claudio Ponce
www.claudioponce.com

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