TUVIGÚ

La responsabilidad debe empezar por los hoteleros (José Luis Reina)

DUENDE_FUEGO

El principal motor económico de Canarias, el turismo, está batallando de manera heroica contra un enemigo invisible, cruel y letal, como es el virus covid-19. La importancia de este sector a nivel nacional, y de manera fundamental, a nivel regional, es de tal calibre que su caída está suponiendo un verdadero drama para los principales indicadores económicos de las islas.

El último golpe llegó desde Alemania, que incluyó a Canarias en su lista negra, y por lo tanto remató la llegada de un turismo, el alemán, que ha protagonizado casi la totalidad de las llegadas a Canarias este verano. Ahora, las previsiones de ocupación vuelven a ser ínfimas, insostenibles y demoledoras. El turismo local no tiene la capacidad de sostener un sistema turístico como el canario, preparado para recibir a millones de personas cada año. Como un castillo de naipes, y hasta que el nivel de contagios no vuelva a bajar para ofrecer estabilidad y tranquilidad en el exterior, la caída puede ser tan rápida como definitiva si no se toman medidas urgentes.

La primera, y es evidente, es contener los contagios con más test, más multas y más presencia policial para asegurar que se cumplen las normas. Es evidente que es la ciudadanía la encargada de protegerse, para así proteger no solo a nuestros vecinos, sino también a nuestras empresas, nuestros empleos, y a nuestra economía. Ya no se trata solo de la amenaza de otro confinamiento, que sería mortal, sino de la urgente necesidad de bajar los contagios, ofrecer una imagen de seguridad, de estabilidad y de compromiso con el turista.

Y ahí también entran en juego los grupos hoteleros. Un ejemplo de ello, y especialmente interesante, es la iniciativa llevada a cabo por la cadena hotelera R2, propiedad del touroperador alemán Schauinsland Reisen, que ha realizado test Elisa (serológicos mediante análisis de sangre) a todos sus trabajadores, así como un seguimiento mensual de control. Además de recomendar a toda su plantilla y sus familias la instalación de la aplicación Radar Covid, para así facilitar el trabajo a los rastreadores, y ofrecer así una garantía de seguridad a todos sus clientes. Una iniciativa que ha secundado y llevado a cabo otros grupos hoteleros, pero que debería ser la tónica habitual de actuación a nivel regional, y no solo ejemplos aislados. Ahí es donde la patronal, además de batallar en los terrenos políticos, que sin duda es fundamental, como hemos visto con la ampliación de los ERTE, debe poder ofrecer la máxima garantía en todos los hoteles de las islas, o de lo contrario será peor el remedio que la enfermedad.

Por otro lado, están surgiendo voces cada vez más numerosas y ruidosas sobre la magnífica oportunidad que se plantea para reinventar el modelo económico de Canarias ante la crisis que estamos viviendo. Esto no tendría que ser preocupante si no viniera de políticos en activo y con escaño en el Parlamento canario. Las islas tienen que apoyar, con todo y sin miramientos, al sector turístico. Es nuestro mejor recurso, el más consolidado, rentable y referente a nivel mundial. Aquellas voces siniestras que piden aprovechar este drama para dar un giro y darle la espalda a nuestra principal fuente de riqueza deberían tener más respeto por los miles y miles de canarios que trabajan en la industria turística. No podemos permitir que cada cierto tiempo se cuestione nuestra principal baza. De lo contrario, los inversores se irán a otro lado, y entonces sí que vendrán las lágrimas, los lamentos, y lo que es peor, el hambre.

José Luis Reina

Periodista

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