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Karela, la planta de la eterna juventud

CAJA_SIETE

En su sección ya habitual de comienzo de semana, la experta en flores comestibles Laura López Terrón nos presenta otra variedad y con resultados excelentes en la cocina.

Siendo fieles a la sección gastrosaludable donde estamos descubriendo el apasionante mundo de las flores comestibles, esta semana me gustaría seguir con una cucurbitácea muy especial que, además de ser una planta muy estética, sus frutos son conocidos por sus importantes beneficios para nuestra salud.

En una sociedad donde la tendencia de personas con diabetes va en aumento, contar con soluciones naturales de producción local es una gran esperanza. Y todavía más cuando contamos en las Islas con el gran talento de muchos cocineros que se preocupan y se ocupan de cocinar con producto local y que cada vez la cocina sea más saludable.

Es una planta trepadora que crece en climas tropicales y subtropicales formando un frondoso verde tapiz, con el que consigue dar un toque de frescura, aroma y color allá por donde crece. En Japón se la reconoce como la planta de la eterna juventud… y no es para menos.

La karela o melón amargo Momordica charantia se consume tanto como alimento como por sus propiedades medicinales principalmente en Asia, pero también en África y Latino América. Sus frutos tienen una forma bastante extraña, en verde, es una de las plantas más amargas del mundo y sí, sus flores aunque también amargan, son comestibles.

Si nos centramos en sus frutos, en verde son muy poco apetecibles para cualquier animal en la naturaleza, sin embargo, según van madurando su piel va tomando colores anaranjados y, cuando ya está bien maduritos, el mismo se abre dejando a la vista sus preciosas semillas ahora sí, recubiertas de una capa dulce y gelatinosa de un rojo despampanante muy apetecibles para muchos animales de la naturaleza.

El objetivo de esta planta es que se coman ese delicioso “caramelo” de las semillas y se las traguen para que así, cuando ese animalito haga sus deposiciones estas contengan un rico sustrato del que la planta se pueda alimentar para comenzar un nuevo ciclo.

La karela es una fuente inagotable de vitaminas, minerales y antioxidantes. Su consumo ayuda a bajar el índice glucémico en sangre que tanto preocupa a los diabéticos e incuso el nivel de colesterol.No obstante, dada su potencia, tiene ciertas contraindicaciones. Nuestra recomendación es consumirlo siempre bajo supervisión médica y evitar el consumo ante cualquier duda.

En la isla de Tenerife, podemos encontrarla fresca en algunas tiendas especializadas de productos asiáticos. El cocinero Ayoze Quintero (Casi Cielo, Santa Cruz) se sirvió de ella como fascinante recipiente de una de sus creaciones durante la presentación conjunta que realizamos en Culinaria 2018 en Adeje (foto de portada).

Para nuestro día a día, se recomienda su consumo en fresco o cocinado pero siempre es importante que se ponga en remojo con agua y sal por lo menos durante 15-20 minutos y que luego se lave y escura muy bien. Una vez que nos hemos librado de ese intenso amargor encontramos cantidad de sabores y matices dignos de poner en valor.

IMPORTANTES NORMAS DE USO

Laura López Terrón

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