Historias de un camarero: apuntes de viaje (Chema Vicente)

Toc toc. Buenísimos días.

Antes de irme de estas mini vacaciones, me comentó mi amigo Fran Belín: Chema escribe algo del viaje.

Fran, no tengo mucho que contar pero seguro que en el transcurso de este vuelo de vuelta algo viene a la mente.

Mis vacaciones siempre empiezan cuando ya estoy en el Aeropuerto de Madrid.
Suelo pararme en Mahou Madrid.

Tomarme una caña y me pido unas bravas.

Mientras me tomo la cerveza organizo el resto del viaje (nunca lo llevo definido total).
Decidí quedarme un día en Madrid. Es una ciudad que me agobia bastante pero cada año me paro en ella: “está bueno para 2/ 3 días y salir pitando“.

Como casi siempre empiezo callejeando por el viejo Madrid y por la noche ya me “subo“
para la c/ Jorge Juan. Muy ambientada, con restaurantes muy bonitos y esas chuladas de terrazas sobre la acera. ¡Ya las quisiera yo, para mi querida Santa Cruz!

No suelo hacer la cena en uno concreto: voy picando en cada uno de ellos. Todos tiene una oferta gastronómica interesante. Aunque lo que más destaca es su decoración y su ambiente, ya puedes ir un lunes o un viernes y, como dicen los jóvenes, siempre está “petado".

A las 23:00 me fui a 'mumir'.

En estos nuevos hoteles que se “ve “ que están de moda te llenan de almohadas...
“Qué manía", si yo con dos tengo más que suficiente. Después de pelearme con todas ellas y terminar agotado, me quedé dormido.

Al día siguiente cogí el coche y me fui hasta Salamanca. Y qué hacer en Salamanca... dos horas de visita y otras dos de comilona, “que se come de putisima madre”. Recogí a la chica de mis sueños y nos fuimos a comer.

En la comida hablamos que ya termina la carrera, de lo feliz que ha estado en Salamanca, del Máster y el dicho Máster .

Mientra hablamos de ello, veo a los segundos ojos más bonitos del mundo llorar.
A decirme mona que te pasa, por qué lloras . Y con la la voz entrecortada me dice. Papi que no se qué Máster hacer; “es un lío“, que no sé cual es mejor para mi futuro.

Y yo pienso para mí. ¡Que todas sus lagrimas sean por estos motivos!
Al dejarla en su casa me dice, tranquilo papi que, como siempre, todo me saldrá bien.
Nos despedimos con un te quiero y yo más .

Sigo mi rumbo hasta León.

Al llegar a casa de mi Madre encuentro a mi Hermana y Madre mirado por la ventana.

Mi hermana le dice, quién es...

Ella dice no sé; pero quién es, le pregunta.

Ella contesta: ¡y yo que sé quién es!

Al subir al piso, al llegar e ella, ya me reconoce. Pero si es Jose, pero si es mi chiquico, mi chiquico. Y esta vez  veo llorar (esta vez) a los ojos más bonitos de mundo.

Esta vez lloraba de emoción, de alegría, de ganas de verme. Así pasamos tres días, entre comidas y conversaciones que ya hemos hablado y repetidos muchas veces. A ella le encanta recordarlo y a nosotros que nos lo repita, aunque cada vez salen recuerdos nuevos. De vez en cuando se pone a llorar, a la vez que mi hermana la consuela.

Pero por qué lloras; no llores. ¡Si ha venido verte!

A lo que ella contesta: "ya lo sé, ya lo sé. Pero me acuerdo de mis chiquicos, cuando erais pequeños y estábamos todos juntos".

Yo sé que llora de emoción y también mucho de tristeza; ella está bien de su cabecita, está perfecta; sabe que el tiempo se va terminando y eso le da una tristeza infinita.
El día de despedimos me comenta: cuándo vuelves, cuándo vuelves.
Le digo que en agosto. Ella se queda pensado.

Yo le repito en agosto y le cuento con los dedos de las manos: mira, mayo, junio, julio y agosto, mira solo son cuatro meses . Se me queda pensado y mirando.

Yo también sé lo que piensa... pensamos lo mismo y ninguno decimos nada.

Nos despedimos y también nos decimos, te quiero con la frase de Eva, “Y yo más “
En los días que estuve en León, en el tiempo que tuve libre, me fui visitar el centro de interpretación Romano.

A esa ruta guiada solo fui yo y Ana que fue mi guía.
No tengo tiempo ni tinta para explicarles los 400 años que estuvieron la asentados y la gran cultura que dejaron .

Sí les dejo un “guiño“: si algún día pasan por León no dejen de hacer esta visita. Al terminar la ruta/ guía / charla le comenté a Ana qué podía hacer para compensarla. Ella me contesta que ya había sido compensada. Solo que recomerdara a los amigos que visitaran León y que hicieran esta ruta.

Aparte de la visita Romana, también nos fuimos la familia a comer a la #BodegaRegia, el clásico leonés, con la comida de toda la vida: “lechazo, bacalao, mollejas, sus platos ricos de cuchara y embutidos de la zona”.

Justamente cumplían 65 años. El camarero, Marcos, nos atendió amablemente. Resultó ser el hijo del dueño. Marcos y sus [email protected] son los que regentan la Bodega Regia. Tampoco dejen de visitar.

Y de vuelta para Madrid.

Llego justo al aeropuerto, a la puerta de embarque y me toca alguien por la espalda.
¿Sabes porque fila están llamando ?

Yo contesto que no.  Y me quedo pensado que desde cuándo llaman por filas.

Está claro que viajo poco o que siempre me quedo comprado en el Duty free, llego tarde y me pierdo estas nuevas normas.

Me toca pasillo, el avión medio lleno; a mi izquierda uno y cada tres asientos un pasajero.
Total que a los 5 minutos de volar se me tumban, se quitan los zapatos y a sobar.

En esos momentos se me desbloquea un recuerdo de los escritos de #andreschavez, del mago y su cuñado. Yo aprieto bien la máscarilla y me acuerdo que un amigo me pidió que escribiera algo.

Fran Belín, de profesión periodista, especializado en Gastronomia y también director de la revista digital Hule y Matel.

Solo despedirme y decirles: ¡se me cuiden y besotes de los grandes!

Chema Vicente 

Wine & Cheese

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1 Comment
  • Guillermo Herrera Hernández
    Publicado el 22:01h, 19 abril Responder

    Amigo Chema, hablas tan bién, que podías escribir un libro, un libro sobre la CULTURA. Lo pongo con mayúsculas porque el arte, la historia y la gastronomía, qué es de lo que tú hablas, es eso, cultura. Por lo demás decirte que me encantaría acompañarte en tu próxima visita en agosto. Un abrazo muy fuerte.

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