Evidencias científicas de que la lengua "puede oler" (Raquel Marín)

"Cuando queremos oler algo nos acercamos el objeto a la nariz. Un nuevo estudio de investigación indica que los detectores del olfato también podrían estar en la lengua para completar la sensación olorosa", subraya la neurocientífica y divulgadora Raquel Marín.

Gusto y olfato son grandes amigos. Los sistemas olfativos y gustativos tienen sensores diferentes en los mamíferos. La información de ambos se combina para la percepción del gusto, labor que coordina el cerebro para elaborar la sensación final. Por ejemplo, no podemos saber únicamente por el olor un plato es muy salado, pero sí podemos saber cuándo un plato está sabroso combinando el olfato y gusto.

Ahora se ha encontrado que las papilas gustativas de la lengua tienen también detectores para el olfato.

La lengua responde a los olores. La lengua puede detectar dulce, ácido, salado, amargo y umami (el gusto delicioso) gracias a proteínas presentes en la lengua que detectan estos sabores. Se denominan receptores. Pero además, una investigación efectuada en dos universidades americanas ha encontrado receptores del olfato presentes en la lengua.

Esto no quiere decir, que usando únicamente la lengua podamos oler aromas, pero sí indica que el cerebro no es el único encargado de elaborar la impresión del sabor.

Mejorar el gusto de alimentos. Los investigadores del estudio comentan que el hecho de que la lengua detecte olores abriría las puertas al uso de olores para incrementar algunos sabores. Por ejemplo, añadiendo el olfato dulce podríamos reducir la cantidad de azúcar en un postre sin cambiar sabor.

Esto sería muy conveniente para, por ejemplo, los productos dietéticos de bajo contenido en azúcar que podrían ser consumidos por personas con diabetes.

Qué olores detecta la lengua. En los experimentos que efectuaron los investigadores, utilizaron entre otros un compuesto denominado eugenol que se encuentra en el clavo de olor y le otorga su fragancia.

Encontraron que incluso cuando la concentración de esta sustancia estaba por debajo de umbrales poder detectar el sabor a la especia, las células de la lengua emitían una respuesta al estímulo. Esto indicaba que la lengua estaba detectando la fragancia del eugenol.

Aroma y gusto por todo el cuerpo. Los detectores de gusto y olfato se ubican en diferentes partes del cuerpo, como el sistema digestivo, el sistema respiratorio, el cerebro, los testículos e incluso los espermatozoides. Os estaréis preguntando qué función tendrían los receptores del olfato en los espermatozoides. Según las teorías servirían para guiar estas células hacia el óvulo para la fecundación.

Todos estos hallazgos nos dan entender que estos sentidos pueden dar mucho de sí y todavía ofrecen misterios por descubrir. En este sentido, también se ha encontrado que la lengua puede detectar la preferencia por el gusto graso.

Raquel Marín

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