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En cómo nuestros mayores pueden aportar experiencia en esta situación excepcional

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Una vez en vigor del Decreto del Estado de Alarma -y con antelación al mismo también- el confinamiento en casa es un deber y las largas horas que tenemos por delante, en el confort de nuestro hogar, nos pueden hacer ver todo, y la gastronomía en particular, de otra forma. Es lo que toca y llevémoslo con optimismo.

De qué escribir acerca de gastronomía, producto, restauración... el mismo día el que el presidente del gobierno de este país (y de prácticamente todos en el mundo) ha anunciado la vigencia del Estado de Alarma, la emergencia para que nos quedemos en nuestros hogares a buen recaudo (#YomeQuedoenCasa). Al fin y al cabo, la temática gastronómica está ahí siempre en la divulgación, las raíces, innovación, ejemplos de recetarios y culturas, sabor,... y sentido común. Recalquemos esto todos-as por favor.

Ahora, ya en nuestras casas salvo para salidas imprescindibles, que es como manda la situación, lo razonable y de puro civismo, nos cuestionamos si esta realidad al borde de lo 'apocalíptico' todo esto va a hacer mermar ciertas digamos que excentricidades que estaban acompañando a la Humanidad, también desde el plano de la alimentación y de los alimentos procesados. ¿Va a ser que esta pandemia nos vaya a desencajar de tantas y tantas evidencias del mundo del bienestar (de cuño especialmente occidental) y nos lleve a otros hábitos de antaño que ni ya existían en nuestro contorno cultural?

Soy de los que me parece que seguir la observancia a lo que indican las autoridades en estos momentos delicados es fundamental y, por supuesto, las sanitarias -a los profesionales de la medicina y la enfermería todo el reconocimiento, por mucho que sea su labor-. #Hayquequedarsecasa, pues nos quedamos. Aquí es donde nos queda una realidad más palpable aún. Niños-as sin colegio por más de dos semanas que intentan paliar ese aburrimiento tan especial que sobreviene siempre a los pequeños-as.

Optimismo, por favor, a pesar de todo. Ingeniosos para minimizar todo esto. Mirar las cosas -los productos, las recetas, esas ollas- de otro modo y rebuscar en el pasado fórmulas de cómo se elaboraba, con poco, un buen escaldón, un caldo de millo, un compuesto de potas,... Desde la página web HuleyMantel, del Grupo AtlánticoHoy, hemos alentado, dentro de ese hastag #QuédateenCasa, a que a través de nuestras redes sociales se publiquen recetas sencillas e instructivas, de siempre, para que con los padres y madres los chiquillos aprendan a comprender un guiso, unas judías, qué hortaliza es esta o esta otra.

Llamar a la abuela o el abuelo -que también estarán en Casa, resguardados- y que nos expliquen cómo prepararnos un buen escaldón, un frangollo, unas lentejas estofadas,... Aprender a hacer un pan o un yogur casero. Ojear textos de la Historia de la Cocina.

¿De dónde viene el suflé? ¿Cómo vino la papa a Canarias y posteriormente se expandió a Europa? ¿Qué tiene nuestro puchero que no tengan otros cocidos y recetas de olla? Recetas sencillas y con su esencia. La que dan las abuelas.

Francisco Belín

*Artículo al completo en atlanticohoy siguiendo este ENLACE

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