Diente de león, una fuente de beneficios para nuestro sistema inmunitario

Se da por terminada una Navidad más que atípica. Será una Navidad histórica en la que hemos sido capaces de recogernos tal y como nos han pedido para un bien común. Aún así, no han faltado las comidas, las elaboraciones típicas de Navidad, los dulces y tal vez algún caprichoso exceso con el que ahora nos toca lidiar.

Ya en este 2021 lleno de estimulantes y desafiantes propósitos, queremos hacerles descubrir el diente de león. Una de las plantas más adaptadas a los campos de todo el planeta cuyas hojas, raíces y flores, además de ser comestibles, son muy beneficiosas para la salud. Flor compuesta de un color amarillo brillante que, una vez pasa a su estado maduro, se convierte en una preciosa esfera de semillas que dicen, al soplar, es capaz de cumplir deseos.

Difícilmente las encontramos en los mercados, pero si somos capaces de dar con un campo libre de pesticidas, podemos recolectar no solo las flores, sino también sus hojas más tiernas. Podemos consumir tanto las flores, como los botones florales (justo antes de la flor abrir) siempre sin tallos y sin la parte posterior. Su sabor es ligeramente amargo que siempre podemos “blanquear” en un poco de vinagre durante unos minutos para después lavar y utilizar en cocina.

Flores en jalea, en confitura, en vinagre, en tempura o en tortilla. Botones florales encurtidos como si fueran alcaparras, salteados ligeramente acompañando unas setas, una carne roja o pescado rojo, como el atún o el salmón. Sus pétalos se pueden añadir en una ensalada o en la mantequilla para darle un poquito de color. Las flores las podemos macerar en leche para dar ese punto de sabor único de postres como un flan o una crema. Flores en licores, aromatizando vino, o tan simple como añadir en agua con o sin gas. Las hojas tiernas se consumen en ensaladas, pero también en pestos, mojos o en una guarnición.

El diente de león, por ese punto amargo, ayuda a nuestra boca a salivar y por lo tanto, en ese proceso, extrae mejor los sabores en boca, especialmente de los productos grasos y de las carnes. Y ya no es solo una cuestión de sabor. En nuestro estómago, se segrega inulina, una encima que va favorecer la digestión. Así mismo, el diente de león es una planta que estimula el hígado favoreciendo la eliminación de líquidos acumulados, mejora el funcionamiento del intestino y nos aporta múltiples vitaminas y minerales. Toda ella y sus virtudes permiten en su conjunto, mantener nuestro sistema inmunitario en forma.

Flores comunes, abundantes, con una gran potencialidad en la cocina saludable y disponibles en nuestros campos de proximidad. ¿Flores para qué os quiero? Y es que ¿cómo no os voy a querer?.

Deseamos que este año 2021 sea un año de muchas flores en nuestras dieta.

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