TUVIGÚ

Clavel o ''flor de Dios'', bella y de singular aroma

Banner-Campaña-1300x200

Clavel, clavelina, flor del poeta, flores todas ellas pertenecientes a la familia Dianthus y una vez más conocidas más por su belleza ornamental que por sus cualidades culinarias. El nombre de la familia, aunque con cierta controversia, se le atribuye al griego dios ánthos que significa “flor de dios”. Las variedades originarias crecían de manera silvestre en la cuenca mediterránea y en África. Su perfume a clavo, que hoy le da nombre, y su singular belleza han sido las causas del interés por “domesticarlas”. Flores de todos los colores, formas, diseños; flores solitarias, agrupadas, pétalos dentados, mordidos, alargados y así cada vez más diversos, pero todos ellos Dianthus.

La singularidad del aroma y sabor a clavo de la flor se puede uno servir para sustituir al propio clavo en una receta. Si jugamos con los sabores, podemos poner pétalos de clavel a una chirivía que nos llevaría a un potente sabor a plátano. Más divertido sería hacer una salsa de pétalos de rosas, claveles y albahaca thailandesa acompañando una carne de ternera asada, un queso roquefort, unos espárragos cocidos y por qué no? unas fresas en su propio jugo.

Los claveles son también flores ideales para colorear ensaladas, enriquecer vinos, vinagres, aceites, jaleas y como no, tartas de frutas. Los claveles son ideales para cristalizar. No olvidarse de retirar el cáliz de la flor y antes de nada, que la procedencia sea de la agricultura ecológica o de un jardín de confianza libre de tóxicos, pesticidas o cualquier tipo de contaminación.

La belleza y su singular perfume han servido de instrumento para inspirar y evocar el arte más sensorial en cuadros, poemas, iconografías, decoraciones, cerámicas a lo largo de la historia y por diferentes civilizaciones.

Tradicionalmente se han tomado en infusión por sus propiedades antiespasmódicas, calmantes y por sus propiedades sudoríficas. Belleza, color, aroma, inspiración y creatividad, así son los claveles. Una semana más, ¿flores para qué os quiero? Y es que ¿cómo no os voy a querer?.

TAMBIÉN EN HULEYMANTEL.COM

No existen comentarios

Publicar un comentario