Chiringuito Tropical (Lanzarote), salga el Sol por donde salga

Del exigente ajetreo cotidiano a recorrer con la vista la estilizada columna del faro de Punta Pechiguera, en Playa Blanca, quizá haya transcurrido lo que un chasquido de dedos. Así me lo ha parecido, tal es el estado de mansedumbre que se instala desde esta perspectiva en la que vertiginosamente siento mimetizarme con el entorno marino.

La placidez es todavía más acentuada si se observan (a modo de terapia) los matices de azules que brinda este encuadre espléndido que se capta desde el Chiringuito Tropical de Luis Benito y su equipo. Esto merece la jarra de cerveza reglamentaria y trago largo, sin duda.

Vivo con deleite este paréntesis, preámbulo de las ‘Cenas de una noche de Verano’, que el que manda en la cocina de este fenomenal enclave gastronómico impulsó hace tres años, cada mes de agosto y con señalados cocineros-as de la Isla de los Volcanes (Gonzalo Calzadilla, Germán Blanco, Joao Faraco, Yeray Gil,…). Tocaba esta vez el despliegue de Dailos Perdomo (chef de Liken, Playa Blanca) en un encuentro gastronómico que cada año va a más.

Diríase que acercarse al Chiringuito Tropical es beneficioso para la salud –también para la mental-. Desconectar es fácil y eso lo propicia el sitio pero también el encanto del equipo. Porque las personas -las PERSONAS sí- constituyen la gran riqueza de esta propuesta de producto local espectacular, recetario franco, cocina sorprendente (para ser un ‘supuesto chiringuito’) y “magnetismo” de todos estos ingredientes para volver aquí siempre que se presente la ocasión.

Tanto es así que la Guía Repsol le concedió la novedosa calificación del Solete y ABC lo seleccionó entre los diez mejores chiringuitos de España. Casi nada.

Insisto: esto es un bálsamo. Es que después del recibimiento y la cerveza helada aparece Luis Benito para mostrar unos soberbios carabineros capturados a mil metros de profundidad en aguas de La Santa. “¡Con esto voy a hacer el arroz!”, expresa el cocinero sin disimular la expresión de orgullo. No es para menos.

Un Vulcano Seco, Malvasía Volcanica, claro está, y la brisa que corretea entre las mesas con gente animada es el presagio exacto del buen comer. Desde Tinajo y La Tiñosa hay agasajo asegurado con género local. Agrada, a bote pronto, el tomate aderezado con aceite de oliva (que Luis siempre sirve de cortesía) y las sardinas marinadas con ese toque tan especial de la Casa (pronto publicaremos la receta que nos ha proporcionado el cocinero y empresario lanzaroteño).

El brindis es inevitable. Varias veces. Ahí sigue vigilante el faro y los azules intercambian preciosos registros, incluido el turquesa. También las zamburiñas con ese aderezo particular, sabroso y picantón son bocado que genera comentarios. Luis Benito indica que ya le gustaría que esta materia prima, estupenda por otra parte, pudiera conseguirse en Playa Blanca. No todo puede ser, efectivamente y por razones obvias.

El Vulcano intensifica el bocadito de salmón ahumado en Uga y alga coronado con punto de caviar: cambio de registro que va a preparar el paladar, que… ¡viene el arroz! Corremos el riesgo, a causa del sol, de tintarnos de rojo como los citados carabineros de unos párrafos atrás. No importa.

El arroz meloso es portentoso. Rico, sustancioso, en su punto; lo contiene un perol, réplica del molde de aquellos antiguos de cobre,… Benito es manchego, natural de Almansa (Albacete), y sabe de estas cosas (sabiamente inculcadas por su madre), además de oficiar durante años como prestigioso cortador de jamón.

Se pide más vino, como resulta lógico, para seguir acompañando esta elaboración (cómo se nota la experiencia, la mano del cocinero) y también el momento. Conversación y elogio a la materia prima.

Hay ganas de probar el menú degustación de Dailos Perdomo -esa misma noche- y ahora se incorpora Gonzalo Calzadilla (chef del Isla de Lobos, hotel Princesa Yaiza, un Sol Repsol). Él y Luis Benito han estrechado un tándem para proyectos gastronómicos y, entre ellos, la inminente apertura del restaurante Atípico, también en Playa Blanca, que dará que hablar. Y mucho.

Mejor culminación a este muestrario coquinario no concibo: sandía de Soo para el postre. Frescura de la naturaleza y del jable, textura firme y tersa, dulzor equilibrado de una fruta espléndida y procedente de una agricultura canaria evidentemente heroica.

¿Nos vamos ya?

¡Qué va! No toca, no. El colofón lo marca el mojito de PitaGin, de aloe vera, elaborado también en Lanzarote por el propio Luis Benito y su socio. Entre tragos, allí continúa impeturbable el faro de Punta Pechiguera, como asintiendo y emitiendo su correspondiente guiño de complicidad: “¡Nos vemos esta noche!” con lo de Dailos (foto de una de las propuestas).

*Por cierto. EL Chiringuito Tropical arrastra desde hace tiempo un serio contratiempo con los servicios, a todas luces indispensables. Sería importante que se tomaran las medidas oportunas para acelerar la culminación de unas obras imprescindibles.

*Un agradecimiento especialísimo por las gentilezas y vivencias a Luis Benito (en la foto en el restaurante Atípico), Gonzalo Calzadilla, Leti, Lila, Jonás, Yony y a todo el equipo de Chiringuito Tropical.

Francisco Belín

Entrevista a Luis Benito en Con Cúrcuma Radio. ENLACE 

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