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Cacao, propiedades y como consumirlo de forma sana

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Un poco de chocolate al comenzar el día (con valores altos de cacao) ayudará a tener mayor resistencia en los ejercicios y menos dolores musculares; evita el riesgo de quemaduras producto del sol, mejora la textura de la piel y aumenta la producción de colágeno. Estimula también la producción de serotonina, mejorando el estado de ánimo; disminuye los niveles de colesterol malo, regula la presión arterial, evita la formación de trombos,…

Una clasificación general divide el cacao en Criollo, el más puro y de fino aroma; el Forastero, con notas menos sutiles y más amargas, y el Trinitario, un híbrido de los anteriores. Ese cacao criollo buscado y apreciado por los mejores chocolateros del mundo, con aromas fascinantes, tonos frutales y embriagadores no llega escasamente ni a un 5% de la producción mundial, por lo que es bastante probable que el chocolate que consumas este elaborado con cacaos de masa, que no te revelarán el verdadero sabor que este fruto puede ofrecer.

Hay muchas casas que trabajan con cacaos de calidad y tienen líneas de origen, donde sólo utilizan semillas de un cultivo o región especifica, no los conseguirás con facilidad en el estanco más cercano, pero tomarte el tiempo en buscarlos valdrá la pena.

En el cacao encontramos antioxidantes como polifenoles y flavonoides, fibra, triptofano, teobromina y una larga lista de componentes que, luego de diversos estudios, han ligado el consumo de este fruto a la mejoría o prevención de patologías como problemas cardio y cerebro vasculares, hipertensión, depresión y, aunque suene contradictorio, diabetes, sobrepeso y problemas de la piel.

Para comenzar a apreciar chocolates reales se debe tener en cuenta varias cosas. Lo primero es leer las etiquetas: el chocolate debería contener como única grasa la manteca de cacao. Si en su elaboración se encuentra alguna grasa vegetal diferente se puede descartar; la magia y sensualidad viene en esa capacidad de fundirse en nuestra boca a una temperatura perfecta, eso solo lo logra la manteca de cacao.

Los buenos cacaos ya tienen suficientes notas aromáticas; un chocolate que contenga excesos de canela o vainilla no dejarán disfrutar de sus características. Es interesante entender qué significan los porcentajes. Si un chocolate te indica que tiene 55% de cacao, el 45% restante es azúcar. Estos números resultan alarmantes si consideramos que la mayoría de las tabletas de consumo masivo están sobre los 40- 45% de cacao (y, además, si son bombones o barras rellenas ¡sumen calorías!).

Es cierto que consumir chocolates ‘oscuros’ no es tarea fácil: hay que comenzar con porcentajes bajos de cacao y se va aumentando paulatinamente.
En este sentido, hay que saber que el cacao está formado por sólidos del fruto, responsables de su sabor y color, y por la manteca de cacao que sirve de estructura. Los chocolates, por su parte, no son más que la suma de estos elementos y un añadido de azúcar y leche, según el caso.

80/20/38 son cifras que representan, a manera porcentual, la formulación de un chocolate: es así como si en una tableta de 100 grs tendríamos 80 grs de componentes del cacao, 20 grs de azúcar y 38 es el porcentaje de manteca de cacao que se encuentra en la suma de los componentes. En otras palabras: de esos 80 grs, un 38% es manteca de cacao y el resto sólidos.

FLOW

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