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Begonias, flores de toda la vida y ahora gran potencial en cocina

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Seguimos una semana más con la intención de ir un poco más allá de lo conocido y poner en valor plantas con las que todos estamos familiarizados. Estamos seguros que a partir de estas líneas las begonias serán mucho más que elementos vivos que acompañan y alegran nuestros hogares.

Las begonias son ese tipo de plantas que todos tenemos vinculados a nuestros recuerdos de la casa de nuestras madres y abuelas. Su origen está Centro América, y a partir del S XVI XVII se expandieron por el resto del mundo. De hecho, es una de las variedades más cultivada en los hogares de todo el mundo.

De las más de cincuenta especies catalogadas, se reconoce doce especies como comestibles*.

De algunas de estas especies, por ejemplo de una común como la begonia B. semperflorens, sus hojas también son comestibles, bien sean crudas, cocinadas en sopas, salsas acompañando carnes y pescados o incluso en tempuras.

Las flores de inexistente aroma, se caracterizan por la belleza de sus pétalos y sus colores brillantes que van desde el blanco, pasando por el rosa y a otras de colores más rojizas o hasta anaranjados. Su encanto está en esa textura que cruje en boca desprendiendo toda su jugosidad y su intensidad de sabor ácido que nos translada a las manzanas Grand Smith o a una lima o un limón. Mientras tanto, matices dulces y astringentes juegan en la boca regalando una sensación de gran frescura dependiendo de la variedad y el color.

Las flores se pueden utilizar igual que sus hojas aprovechando toda su vistosidad para jugar también con quesos cremosos o salsas cremosas que embadurnen su interior. Se ensambla muy bien con verduras como el hinojo o los pimientos asados; con los quesos frescos de cabra, los sabores mentolados y especialmente con el estragón mexicano en una salsa bernesa.

En México, por ejemplo, las flores son el aperitivo preferido de los niños. En Asia se incluyen en ensaladas, pero también en infusiones, guisos y aperitivos.

Las flores contienen vitamina C y de ahí que se utilicen para tratar catarros, afecciones respiratorias, pero también problemas nerviosos y de piel. Hay que tener en cuenta que las begonias contienen oxalatos, por lo que hay que prestar atención de no consumir en exceso para evitar los cálculos de calcio en el riñón.

Más allá de las recomendaciones a la hora de llevar las plantas a la cocina, reiterar el cuidado que ha de tenerse a la hora de cosechar estas flores. Sobretodo asegurarnos que no hayan recibido ningún tratamiento químico tanto a nivel de plagas como productos minerales a nivel del suelo. Y sí, también animar, dada la familiaridad de la planta en nuestras vidas, a probar y dejarnos seducir en todos los sentidos.

Flor que entra por los ojos, nos sorprende al crujir en nuestra boca, nos deleita con tus sabores quedando anclada en la memoria de las nuevas sensaciones.Una semana más, ¿Flores para qué os quiero? Y es que ¿Cómo no os voy a querer?

*Especies de Begonia comestibles

B. annulata (aka B. hatacoa)

B. auriculata

B. barbata

B. fimbristipula (infusión)

B. gracilis

B. grandis var evansiana

B. hernandioides

B. malabarica

B. mannii

B. palmata

B. picta

B. rex

B. roxburghii (cocinada)

B. semperflorens

Referencia : http://www.eattheweeds.com/begonia-bonanza/

Laura López Terrón

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