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Aloe vera, un conservante natural para trabajar en la cocina

FLOW

Seguimos una semana más entre flores y plantas gastrosaludables para poner el foco en una flor y una planta más que saludable a la que queremos llevarlos hoy, a la cocina y disfrutar de sus múltiples posibilidades.

Nos referimos al Aloe vera concretamente al Aloe Barbadensis Miller subespecie Canariensis (endémica de las Islas Canarias). Su origen está en el propio continente africano, pertenece a la familia de las lilaceas (como también lo son las cebollas, los ajos y demás) y de las que existen más de 350 especies.

En tiempos de Cleopatra se la reconocía como la planta de la inmortalidad al hacer referencia a sus múltiples virtudes.

Las flores del aloe son comestibles, aparecen únicamente cuando la planta ha alcanzado su estado de madurez (normalmente a partir de los tres años). Del centro de la planta nace una piña en la que se agrupan una cantidad considerable de flores individuales que pueden variar entre el amarillo y el rojo. Su sabor es particularmente intenso.

Se recomienda consumir únicamente los pétalos ya que el resto de la flor nos puede amargar bastante. Su aroma es fresco y además de su color, lo que más sorprende en boca es su textura crujiente, dulce, ácida y si la flor es más adulta, su sabor irá tomando un carácter más amargo que permanece en boca casi haciendo vibrar el paladar.

Ideal para sorprender con su color, textura y sabor en una ensalada; acompañando hierbas aromáticas como la menta, el cilantro o la albahaca o sorprendiendo junto a un chocolate o rompiendo la cremosidad de un aguacate. Ante tal juego de sabores se ha de recordar que comer una flor, significa integrar en un plato, en dosis mucho más concentradas, las virtudes de una planta que en este caso, no le faltan.

Lo que se utiliza en general de la planta es el gel contenido en el interior de sus pencas que es fundamentalmente agua vitaminas, minerales, compuestos antixoidantes y un compuesto llamado aloína. La aloína se caracteriza por un color amarillento y un olor azufrado que se desprende al corte. Se debe prestar atención a esta sustancia y retirarla del gel si la cortamos o dejar que escurra ese líquido para evitar posibles reacciones de toxicidad.

Idoia Bustos del Restaurante La Caléndula, describe al aloe como un interesante ingrediente ya que, al no tener sabor se puede utilizar en postres, platos salados y sorbetes refrescantes. Además es un emulsionante como la goma xantana. Se puede utilizar por ejemplo, como sustituto del huevo en un tartar. Así mismo, se pueden beneficiar de sus propiedades como antiséptico y un conservante natural a la hora de trabajar en cocina. Además de todo esto, es un espesante natural, ideal para trabajar platos para celiacos en los que queramos prescindir de la harina, por ejemplo un brownie.

Por mencionar algunas de sus virtudes medicinales, se recuerda que el gel del aloe se utiliza para curar y cuidar la salud de la boca. Es un potente antioxidante, antibacteriano, protege la piel del sol y la cura cuando ha sufrido quemaduras del mismo al ser altamente hidratante. Hay estudios que la mencionan como planta que cuida de la memoria y estimula el ánimo…

Así pues, con el ánimo de haber sembrado la curiosidad sobre el Aloe, una planta de muy fácil cultivo muy próxima a todos con grandes virtudes saludables pero también culinarias para darle porqué no, una vuelta más a la cocina de la isla.

Flores y pencas con sus múltiples posibilidades ¿para qué os quiero? Y es que ¿cómo no os voy a querer?

Laura Lópz Terrón, Mi Jardín se Come

*"Toda la información compartida se hace a título informativo, no pretendo dar consejos legales o médicos".

Referencias:

https://www.medicalnewstoday.com/articles/265800.php#benefits

http://www.gastronosfera.com/es/tendencias/el-aloe-vera-se-cuela-en-la-cocina

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