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7 consejos prácticos para guardar y conservar adecuadamente el vino

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Si guardamos las botellas de vino en la cocina, junto al microondas o la nevera, debemos leer urgentemente este artículo. Al vino hay que mimarlo y cuidarlo bien, que repose en un sitio adecuado. El vino es un ser vivo que evoluciona también en botella, que madura, así que hay que ayudarle a que esté en su punto óptimo cuando se descorche. Nos lo agradecerá.

Lo más fácil y efectivo sería tener una vinoteca climatizada a la temperatura ideal, pero quizás aún no se ha pensado en ello, o nos falta espacio. O ambas cosas. Así que ahí van unos consejos:

La luz

No es bueno que le dé la luz directamente. Las botellas deberían estar en algún sitio oscuro, sobre todo a resguardo de la luz solar, cuyos rayos ultravioletas provocan reacciones químicas en el vino y lo pueden acabar estropeando. Las luz artificial, como mucho, pueden borrar un poco la etiqueta.

La temperatura.

Es importante que las botellas no estén sometidas a cambios de temperatura. Idealmente deberían estar entre 10 y 15º de manera constante. A más temperatura acelera la maduración del vino de manera más acelerada de lo normal. Es decir, que su vida ‘útil’ se acorta. La cocina no es un buen lugar, ya que suele ser el más caliente de la casa. A menos temperatura tampoco es bueno, ni tampoco en la nevera, ya que la falta de humedad puede secar el corcho, lo encogería dejando pasar micropartículas de aire y bacterias que podrían dañar el vino. Para controlar la temperatura basta con un termómetro convencional.

La ventilación

Que esté en un sitio sin luz, a temperatura constante y relativamente baja, no significa que estén encerradas de forma hermética. Debería haber un poco de ventilación; así disminuimos la posibilidad de que crezcan hongos, y menos olores puedan contaminar el vino.

Los olores

El cristal de una botella es permeable a los olores, por eso hay que vigilar no dejarlas en la cocina, por ejemplo, ni en otros lugares como el armario donde guardamos el detergente y otros productos de limpieza o químicos.

La colocación

Hay que intentar mantenerlas en posición horizontal. Es básico que el líquido esté en contacto con el corcho. Si se seca, como decíamos, el corcho se encoge y deja pasar aire. Si lleva tapón de rosca (normalmente para algún blanco) no tendrá ese problema.

El movimiento

Lo ideal es que las botellas permanezcan quietas, evitando vibraciones. Tampoco es bueno tocarlas a menudo, así que se recomienda tenerlas más o menos ordenadas, si el espacio es limitado, para evitar poner y quitar botellas en busca de la que se quiera.

La humedad

Lo ideal es que se conserve entre el 65% y el 80% para que los corchos se mantengan en condiciones óptimas, en términos de elasticidad, evitándose derrames, filtraciones de oxígeno o formación de hongos. Existen deshumidificadores para ello. Si no se puede asegurar ese nivel de humedad se puede recurrir al papel higiénico para retirarla. Por el contrario, si el ambiente es demasiado seco, puede ayudar un humidificador o, en ausencia de este, se podría usar recipientes de agua.

Con todo lo anterior evitaremos dañar el vino durante su guarda, pero sólo habrá una manera de saber si ha funcionado: descorchándolo. ¡Salud!.

Fuente: Familia Torres

FLOW

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